Dos palomas,
que se sienten libres,
felices,
veo en el parque.
Un parque con miles de palomas,
pero aquellas dos,
una blanca y otra negra,
son diferentes.
La blanca,
que representa paz,
esta serena.
La negra,
normalmente guerrera,
parece insegura.
Las demás palomas,
todas en grupos del mismo color,
las miran recelosas,
ellas representan su amor.
Esas dos palomas,
echan a volar,
se alejan sin mirar atrás,
fuera del parque.
Ya en invierno,
las vuelvo a ver,
esas dos palomas,
no se han separado.
Siguen serenas,
mostrando su amor,
siguen siento indiscretamente miradas,
pero yo me alegro.
Esas dos palomas son felices,
la una con la otra,
formando una familia,
sus dos almas siendo una.
sábado, 26 de mayo de 2012
Balcón
Salgo a la terraza,
miro por el balcón,
veo la calle,
del principio al fin.
Veo cómo las mujeres,
desde la puerta,
se despiden de sus maridos,
y cómo estos sonríen.
Veo los perros jugar,
correr y andar,
y naturalmente ladrar,
veo su felicidad.
Veo los gatos correr,
siempre a esa gata,
que acompañada de su madre,
busca comida.
Desde mi balcón veo muchas cosas,
veo las lejanas casas,
los cercanos campos,
y los repletos parques.
Veo cómo los niños juegan,
cómo las chicas cotillean,
cómo cocinan las madres,
y ayudan los padres.
Veo cómo montan fiestas,
cómo ríen,
y también como lloran,
veo su vida pasar.
pluma de poesía
Mi pluma de poesía,
aquella que me inspira,
aquella que me cuida.
Esa pluma que desde pequeña,
y también mayor,
he cuidado.
Pero algo ha cambiado,
algo que no logro explicar,
esa pluma ha desaparecido.
Aquella pluma con la que gané,
gané mi primer concurso,
la pluma que era de mi abuela.
Una pluma con tintero,
con la que tanto escribía,
ha desaparecido.
Esa pluma mágica,
que me inspiraba,
y me cuidaba.
Mi pluma favorita,
una reliquia de familia,
ha desaparecido.
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