Estaba el sol,
orgulloso en el cielo,
acompañado de nubes,
a veces sí y otras no.
La luna,
escondida tras la montaña,
esta sola,
y envidia el sol.
El día se vuelve noche,
y la luna ocupa el lugar del sol,
acompañada en la oscuridad,
por las estrellas que siempre estan.
El sol muy galante,
se alegra por la luna,
y descansa
para el día.
Es día de nuevo,
y la luna y el sol,
vuelven a empezar,
como cada día al amanecer.
El sol galante,
la luna envidiosa,
las estrellas constantes,
las nubes esporádicas.
El sol explica a la luna,
que la envidia y la avaricia,
solo afectan a los ignorantes,
que el se alegra de su alegría.
La luna consternada,
hace favor al sol,
y por esa razón,
desaparece una noche cada mes.
El sol y la luna,
aparentan estar como siempre,
pero la luna y el sol,
estan desenfadados.
domingo, 9 de septiembre de 2012
viernes, 7 de septiembre de 2012
Lobo
Un aullido en la noche,
un llanto resonante,
un lamento indescriptible,
son sentimientos de un lobo atormentado.
Un lobo lleno de sufrimiento,
con unos ojos que revelan su angustia,
con un color pardo,
con un pelaje sueve y sedoso.
Un lobo atrapado,
con un matiz en la voz,
que rebela su frustración
y también su temor.
Pero su prisión es tranto física como mental,
una prisión corporal,
ese lobo esta encerrado en un cuerpo,
un cuerpo humano.
Un lobo condenado,
a estar en un cuerpo que no es el suyo,
condenado a oír a los otros lobos aullar,
felices, eufóricos, afortunados...
un llanto resonante,
un lamento indescriptible,
son sentimientos de un lobo atormentado.
Un lobo lleno de sufrimiento,
con unos ojos que revelan su angustia,
con un color pardo,
con un pelaje sueve y sedoso.
Un lobo atrapado,
con un matiz en la voz,
que rebela su frustración
y también su temor.
Pero su prisión es tranto física como mental,
una prisión corporal,
ese lobo esta encerrado en un cuerpo,
un cuerpo humano.
Un lobo condenado,
a estar en un cuerpo que no es el suyo,
condenado a oír a los otros lobos aullar,
felices, eufóricos, afortunados...
La luna
Orgullosa,
nítida,
fascinante,
la luna.
La fría pero a la vez acogedora luz,
inunda todo el lugar,
las verdes praderas,
que se tornan en un color más pálido.
La luna que se luce,
tan ufana como siempre,
tan brillante y pálida,
en lo alto de los cielos.
Las meigas bailan,
bailan contentas en un circulo,
bajo la preciosa luna a la que rinden culto,
al sosiego que les produce el ritual.
Los tranquilos animales,
dormitan en las entrañas del bosque,
protegiendose en cuevas,
preparandose para el invierno.
La tierra y la luna,
con un compás inperceptible,
giran y giran,
elavorando el tiempo.
Los peces nadan sin rumbo fijo,
simplemente nadan,
y algun pececillo curioso mira hacia arriba,
hacia la respetable luna.
nítida,
fascinante,
la luna.
La fría pero a la vez acogedora luz,
inunda todo el lugar,
las verdes praderas,
que se tornan en un color más pálido.
La luna que se luce,
tan ufana como siempre,
tan brillante y pálida,
en lo alto de los cielos.
Las meigas bailan,
bailan contentas en un circulo,
bajo la preciosa luna a la que rinden culto,
al sosiego que les produce el ritual.
Los tranquilos animales,
dormitan en las entrañas del bosque,
protegiendose en cuevas,
preparandose para el invierno.
La tierra y la luna,
con un compás inperceptible,
giran y giran,
elavorando el tiempo.
Los peces nadan sin rumbo fijo,
simplemente nadan,
y algun pececillo curioso mira hacia arriba,
hacia la respetable luna.
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