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sábado, 22 de diciembre de 2012

Tú.

El cielo de mis ojos,
el verde de los tuyos,
el rojo de tu boca,
y la nieve de tu rostro.

Ese brillo de estrellas de tus ojos,
la purpurina de tu piel,
la rosa de tus mejillas,
y esa sensación de miel.

Vela y muerte.

La muerte enciende una vela,
vela que crea luz,
luz que trae oscuridad,
oscuridad que trae la vela.

La vela del principio,
principio sin final,
final inacabado,
que esta por terminar.

Muerte que a de pasar,
que vela encenderá,
pensando sin pensar,
que en muerte acabará.

Nube de locuras.

Cada día una,
cada semana siete,
cada mes treinta,
aunque cada hora trescientas.

El número de locuras que salen de tu boca,
si no es infinito,
es duradero,
incontable.

Pero no olvides hacerlo,
dilas, sientelas, piensalas, rielas,
no dejes de decirlas, al oido,
gritando, cantando.

Que la vida esta compuesta por locuras,
y ayer y hoy y mañana,
y todos juntos celebrando,
y locuras en el aire y en el agua.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Versos de inspiración y sonidos.

Estaba Susana,
sentada en su silla,
y susurraba todos los secretos,
secretos de su sobrino.

En el charco,
los dos chapoteábamos,
cerca de ese chopo,
en el que chapoteábamos.

Furiosa la farola,
por el viento pasar,
furia por furia,
como el viento soplar.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Un sueño de otoño.

Las nubes oscuras,
los pájaros piando,
las hojas caidas,
y tu a mi lado.

Cantando,
ríendo,
jugando,
hablando...

Tú y yo juntos,
mirandonos apasionados,
ríendo y cantando,
en un sueño de otoño.

Cuando despierto,
anhelo aquel sueño,
que noche tras noche,
aparece en mi mente.

Pasan los días,
las noches y los sueños,
meses y años,
y dejo de soñarlo.

Ahora extraño ese sueño,
ese sueño de otoño,
en el que tú a mi lado,
y yo al tuyo.

Ese sueño de otoño,
que tanto me ha gustado,
ese sueño de otoño,
ahora anhelado