Orgullosa,
nítida,
fascinante,
la luna.
La fría pero a la vez acogedora luz,
inunda todo el lugar,
las verdes praderas,
que se tornan en un color más pálido.
La luna que se luce,
tan ufana como siempre,
tan brillante y pálida,
en lo alto de los cielos.
Las meigas bailan,
bailan contentas en un circulo,
bajo la preciosa luna a la que rinden culto,
al sosiego que les produce el ritual.
Los tranquilos animales,
dormitan en las entrañas del bosque,
protegiendose en cuevas,
preparandose para el invierno.
La tierra y la luna,
con un compás inperceptible,
giran y giran,
elavorando el tiempo.
Los peces nadan sin rumbo fijo,
simplemente nadan,
y algun pececillo curioso mira hacia arriba,
hacia la respetable luna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario